Este titular parece clickbait, nada más empezar y ya me cuelgo de la
fama de un tipo bastante mediático, pero tiene un sentido, la idea
de comentar este tema vino por un clip de un podcast en el que se
dijo una frase muy parecida, de hecho fueron dos frases. El podcast
en cuestión era El sentido de la birra, de Ricardo Moya, y la
persona que dijo las frases, Cristina Fallarás, para que nadie
piense que las frases no existieron las incluiré a continuación,
aunque siendo honesto, es incontables veces más probable que hayas
visto los clips a los que me voy a referir a que estés aquí leyendo
esto.
Antes de continuar
incluiré un poco de contexto, hace unos meses el columnista Juan
Soto Ivars publicó un libro (el cual tengo orgullosamente firmado
por el autor, pero tristemente no leído todavía) titulado Esto
no existe, con el subtítulo Las
denuncias falsas en violencia de género,
el cual levantó un gran revuelo entre los
sectores feministas de la población, no me extenderé, solo quiero
hacer notar que el libro ha supuesto un éxito tan notable en la
batalla cultural que estoy seguro de que muchas de esas feministas
siguen teniendo pesadillas con el título del libro, o como mucho con
la portada, porque casi ninguna se habrá molestado en leerlo. Y
justo en este momento es donde entra Cristina Fallarás y su
entrevista en El sentido de la birra; en cierto momento de la
entrevista El entrevistador, Ricardo Moya, le preguntó a su invitada
directamente por Juan Soto Ivars, presupongo
que para
indagar en su opinión acerca
de tan polémico asunto, pero sus intenciones se vieron frustradas
cuando la mujer, con una mueca algo extraña lo cortó con un “no
conozco a ese hombre”, tal
declaración sorprendió a Ricardo, que no parecía tener claro cómo
continuar. Por
fortuna, la misma Fallarás acudió al rescate, por decirlo de alguna
forma, siguió hablando sobre cómo no conocía al citado varón,
mientras daba a entender que,
de hecho, sí lo conocía. Algunos
dicen que se estaba
contradiciendo, yo discrepo, desde el principio queda claro que
Fallarás conoce a Soto Ivars, pero que lo ha “desterrado de su
conocimiento”, y de ahí la negación; el desmentido posterior del
mismo Soto Ivars, con el dato extra de que no solo se conocieron,
sino que antaño se relacionaban de forma cordial, para mí solo fue
un momento gracioso.
Pasemos
pues a la siguiente frase, porque Ricardo, entrevistador tenaz, no se
iba a conformar con pasar de puntillas el tema polémico que tenía
en mente, las denuncias falsas. Como su forma de aproximarse sutil
anterior se había encontrado con un muro no le quedó más remedio
que arremeter al tema de forma directa, así que preguntó “¿Qué
opinas de las denuncias falsas?” (igual no estoy citando con un
100% de exactitud, pero en esencia esa fue la pregunta), la respuesta
fue directa, concluyente y nada interpretable: “Las denuncias
falsas (pausa de efecto) no existen”. No voy a comentar cómo
discurrió el resto de la entrevista, aunque sí diré que ciertos
comentarios de Fallarás me recordaron a los que imaginaríamos que
podría hacer un psicópata justificando actos atroces porque de
pequeño sufrió mucho.
En
esa combinación de frases vi uno de los mayores problemas que diría
que tenemos en la sociedad: la negación de los problemas. Y
en parte lo entiendo, cuando aparece un problema fruto de alguna de
nuestras ideas o acciones la tentación es negarlo o achacarle la
culpa a algo externo,
admitir que la hemos cagado es bastante humillante, especialmente si
es otro el que ha sufrido las consecuencias y
nos está echando una mirada acusadora. Pero negar un problema tiene
un resultado que cualquiera que de niño haya tenido una camiseta
favorita sabe, una vez el agujero aparece, o lo tapamos de alguna
manera o lo único que hará será crecer, y acabaremos viendo con
tristeza cómo nuestra madre lo hace trapos para limpiar el baño con
lo que antaño era nuestra amada camiseta.
Y
en esas estamos. ¿La
okupación? No existe ¿La corrupción? No existe ¿Los bulos? No
existen ¿La delincuencia? No
existe ¿Las denuncias falsas? No existen ¿Las agresiones sexuales?.
Al menos no existen en la versión que a cada uno les molesta, que se
me perdone si no me he extendido en cada caso a especificar,
evidentemente desde la izquierda negarán los bulos propios y
señalarán los ajenos y viceversa desde la derecha, cosa que se
puede aplicar a cada negación de forma correspondiente. No pretendo
ser ecuánime en esto, y creo que desde los sectores de izquierda
tienden mucho más a esta negación en
lo que les incomoda, pero
puede que sean mis sesgos, o que son los que actualmente están en el
poder y se aferran como pueden a la silla. Evidentemente
cuanto más tienes que perder más ciego te conviene estar ante
cualquier elemento que pueda minar tu posición.
En
fin, qué sabré yo, estoy alargando esto demasiado y lo único que
ahora me viene a la mente son las palabras, levemente parafraseadas,
de Groucho Marx en su icónico papel de Rufus T. Firefly en Sopa de
Ganso: No creo haberle visto antes, ni estoy seguro de verle ahora,
debe ser algo que he comido.