El otro día mientras me intentaba entretener viendo Twitter (ahora
X) volví a ver una chorrada que me mosqueó un poco, a ver, el
mosqueo me duró aproximadamente 2 minutos, pero la idea empezó a
rondar mi cabeza y no se quería ir, espero que escribir sobre el
tema me ayude a librarme de ese zumbido.
Pero primero vamos a
comentar un poco la chorrada en cuestión y por qué me molestó, un
lector sagaz habrá notado que el verbo empleado al referir el evento
ha sido “volví”, es decir, que no es la primera vez que
encontraba esa clase de publicación, por no decir que he perdido la
cuenta de las veces que he visto algo similar, incluso en persona, no
solo en redes. La publicación no era sino un comentario sobre un
anuncio de una especie de conferencia sobre grandes autores de
fantasía, y en dicho comentario se criticaba que los únicos autores
mencionados eran hombres, tampoco eran tantos, Tolkien, Martin y
Sanderson, que, al margen de cuál sea tu preferido, coincidiremos
todos en que son de los más grandes autores de fantasía de la
historia. Podría haberle retado a la persona a que mencionara
autoras de fantasía de gran repercusión, porque si bien son menos,
son un número considerable, por ejemplo Margaret Weis (Dragonlace),
JK Rowling (Harry Potter), Laura Gallego (Idhum), pero no habría
servido de nada, para empezar porque esa clase de gente suele hacerse
monográficos de autoras (ahora hasta pueden preguntarle a cualquier
IA para salir del paso), y por otro lado, incluso si hubiera pillado
a la persona en su hipocresía no habría tenido ninguna repercusión,
recordemos el famoso caso de “cinco ciudades de Venezuela”, Pablo
Iglesias sigue siendo tan vehemente como antes de quedar en ridículo
(igual está acostumbrado, quién sabe).
Y ahora el motivo
por el que me molestó, y es que es una tendencia bastante recurrente
interpelarle a gente a la que ni sigues ni conoces que dediquen
tiempo, esfuerzo y dinero a cosas que te importan a ti, sin tener ni
puta idea del contexto, de si a ellos les importa o si suelen
hacerlo, no, lo que importa es colgarse la medalla de que has dicho
que tu causa es muy importante y si no hacen lo que dices son
malvados. Un pequeño inciso, esto no aplicaría a una persona que
siempre comente cierta clase de asuntos, salvo cuando no conviene a
la narrativa que le gusta, para ejemplificarlo sin interpelar a nadie
en concreto imaginaremos que existe un reconocido influencer que
siempre anuncia las victorias en torneos de equipos de fútbol, pero
casualmente cuando gana el Numancia (por decir un equipo cualquiera)
no lo comenta, no sería raro acusar al influencer de detestar al
Numancia o recriminarle que no lo incluya en sus comentarios. Creo
que todos entendemos a qué me refiero con la aclaración, así que
podemos seguir. En fin, abreviemos, me toca las narices la gente de
ese tipo por un motivo muy sencillo: son unos unos moralistas
insoportables que no serían capaces de estar a la altura de los
estándares que les exigen a los demás mientras buscan la atención
y el aplauso de otros moralistas iguales a ellos que a la mínima
falla les intentarán aplicar el mismo trato que antes han aplicado
juntos sobre algún incauto desprevenido; dije sencilla, no breve,
aunque la podemos resumir en una sola palabra: hipócritas. Esto
resulta irónico, porque creo que todos somos hipócritas,
generalmente sin darnos cuenta de que lo somos, porque resulta que
somos muy hábiles a la hora de encontrar excusas, o motivos, para no
sonar tan mal, que explican por qué en nuestro caso existe un
contexto muy bueno y que claramente no estamos siendo hipócritas, lo
que me llevaría a otro tema, pero ya está bien por hoy, dejaremos
esa idea para otro momento, no garantizo que sea la siguiente
reflexión.
Como colofón
podríamos cerrar con una frase que no creo que pueda llegar a decir
en mi vida, pero que le dedicaría encantado a la gente a la que me
refiero en esta reflexión, y que invito a usar a quien quiera: No
diga nada, en esta habitación sobra alguien… y creo que es usted.
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